¿Quien no conoce el famoso “pesto italiano”?… Delicioso verdad?.

La receta tradicional italiana está hecha a base de hojas frescas de albahaca y con piñones como ingredientes principales, pero yo ya he probado algunas variedades encontradas en libros de nutrición y en internet, sanas, fáciles y muy ricas.

En este caso he usado hojas frescas de kale o col rizada, sin el tallo (estos los podéis apartar y conservar para otra receta).

El kale es muy rico en hierro y en calcio, con un alto contenido de vitamias A, C y K, flavonoides, y carotenóides, tiene mucha fibra y es rica en ácidos grasos Omega 3.

La receta es muy sencilla y tiene solo los siguientes ingredientes:

  • 3 tazas de kale
  • 50 gramos de almendras crudas
  • 4 cucharadas soperas de AOVE
  • 1 diente de ajo (sin el germen mejor, así no se repite)
  • unas gotas de zumo de limón
  • sal
  • 2 cucharadas de queso parmesano

NOTA:  Yo en lugar de queso parmesano consumo LEVADURA NUTRICIONAL.  Este queso es muy curado y cuanto más lo sea, menos digerible es y más inflamatorio.

Para quienes padecemos de síndrome de cólon irritable, fibromialgia y otras dolencias debemos evitar ciertos productos que nos produce inflamación.

Como ya he comentado desde que mantengo una dieta libre (o casi) de azúcar refinada, grasas saturadas (o malas) y gluten, me siento mejor, sobre todo de mis molestias estomacales.

La levadura nutricional es muy usada en la cocina vegana como sustituto protéico, por su alto contenido en vitamina B sobre todo B12 (la cual nos da energía), minerales y aminoácidos.  Es prácticamente pura proteína, y natural, pero con menos grasa que las semillas y los frutos secos.  Ojo, que no es levadura de cerveza y se encuentra en herbolarios.

Tiene un delicioso sabor que recuerda al queso, por ello es tan usada para hacer quesos veganos o sin lactosa.   También podéis potenciar o enriquecer ensaladas, tortillas,… A mí me encanta!!!.

Dicho esto, continúo con la receta que es bien sencilla, solamente debéis triturar todos los ingredientes juntos y conservar en el frigorífico para usar en pastas, sandwhiches, o cualquier plato que se os antoje.  Cómo veis es fácil, nutritiva, sana y os sorprenderá lo rica que está.  Las grandes propiedades del resto de los ingredientes son conocidas, por ejemplo el ajo es un antibiótico y antiinflamatorio natural, las almendras son antioxidantes, ricas en calcio y sus grasas son saludables, y qué decir de nuestro oro amarillo, ese estupendo aceite de oliva virgen extra que acompaña casi todos nuestros platos diarios y que tan saludable es…

Como veis en la foto del resultado de la receta, tiene algún tropezón porque me gusta encontrármelos así que no lo trituré del todo pero eso es opcional.

Una vez hecho os recomiendo conservarlo en un tarrito de cristal al que añadiréis un chorrito de AOVE, para conservarlo mejor y darle jugosidad.

Y esto es todo por hoy, espero que os hayan gustando las dos recetas.

Gracias por leerme.