Cada momento es sagrado, porque no contiene tiempo.
Cada aliento es santo, porque es el único que hay.
Cada sentimiento es digno de tu amable atención, porque es una expresión completa e irrepetible de la vida misma.
Nunca olvides tu naturaleza ilimitada, tu inmensidad, tu verdadero valor.

Jeff Foster

(Imagen: Alex Matev)

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