Erase una vez un hombre que observaba admirado a un zorro mutilado. Y lo observaba admirado, ya que aunque era tuerto y cojo, presentaba por lo demás un aspecto impecable.

El hombre se preguntaba como podría mantenerse tan saludable un zorro, teniendo tan importantes limitaciones.

Lo siguió hasta su guarida, y allí encontró la explicación. Vivía el zorro junto a un terreno amplio donde los leones cazaban a sus presas, de manera que cuando estos colmaban su apetito y se marchaban a descansar, el aprovechaba y se alimentaba de los restos que dejaban.

El hombre, admirado de los recursos del zorro mutilado, emprendió la vuelta a la ciudad pensando como podría él conseguir su sustento de igual manera que hacía el animal.

Así, que cuando llegó, se sentó a esperar tal y como el zorro esperaba la partida de los leones.

Pasó el tiempo y el hombre se encontraba cada vez más débil, cuando casi exhausto escuchó una voz que salía de su interior y le preguntaba:

¿POR QUÉ ELEGISTE SER ZORRO Y BENEFICIARTE DE LOS DEMÁS EN LUGAR DE SER LEÓN Y QUE LOS DEMÁS PUEDAN BENEFICIARSE DE TI?

zorro (6) leon y hiena

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